LUPITA VENEGAS... DESDE EL CORAZÓN  Muy estimada Lic. Lupita: No sé cómo expresarme, pero necesito una orientación y por eso me atrevo a escribirle.  Me siento presionado por mi novia porque ella quiere que nos casemos. Yo tengo un poco de miedo a perder mi libertad.  Mis amigos me dicen que el precio de la …

LUPITA VENEGAS… DESDE EL CORAZÓN

 Muy estimada Lic. Lupita:

No sé cómo expresarme, pero necesito una orientación y por eso me atrevo a escribirle. 

Me siento presionado por mi novia porque ella quiere que nos casemos. Yo tengo un poco de miedo a perder mi libertad.

 Mis amigos me dicen que el precio de la libertad es la soledad, y no quiero, en realidad, quedarme solo; pero si me caso, pienso que me sentiré acorralado, como en una cárcel. 

Sí puedo decir que la quiero, mas estamos bien así. Llevamos cuatro años de noviazgo, los dos trabajamos, y yo sé que deberíamos ya definir nuestro futuro; por eso le escribo, para que me convenza de casarme, pues una parte de mí sí quiere, pero la otra me llena de miedo. Tengo muchas dudas.

Un hermano en Cristo, Rolando

Hermano mío:

No te culpo por sentir miedo al compromiso. Eso es lo que hay en tu corazón.

 Casarse implica un compromiso, el más importante de tu vida, y eso hace que se trate de una decisión difícil.

Es cierto que un amor que duda no es amor. Pero debemos comprender que el amor es DECISIÓN. Es un acto de la voluntad, y no de la afectividad

La Sociedad está invadida de hedonismo; es decir, hay una promoción constante y hasta sofocante de la búsqueda del placer por el placer mismo. Esto genera una Sociedad individualista. Las personas buscan su propia realización. Si antes los novios solían decir: “Quiero hacer mi proyecto de vida a tu lado”, hoy dicen: “Quiero hacer mi proyecto de vida y después veo si me caso”.

¡Queremos disfrutar la vida solos, a nuestro modo, sin necesidad de dar a otro o de renunciar a mis gustos por otro!

Nada más opuesto, pues, al Plan de Dios, para la realización humana. La felicidad está en el proyecto personal de hacer felices a otros. Te invito a que sueñes en hacer feliz a una mujer y a los hijos que engendrarás con ella. No te preguntes si tú serías feliz a su lado; pregúntate si eres capaz de dar tu vida entera por ella y tus futuros hijos. 

Un hombre que entra así al matrimonio, tiene asegurado el éxito. Pero el pensamiento moderno impide amar de verdad; te hace cuestionamientos individualistas; aparece, entre otras, esta lista de preguntas:

1. ¿Y tú, ya pensaste en ti?

2. ¿Y si no funciona?

3. ¿Por qué “dejar de disfrutar la vida tan pronto”?

4. ¿Si te quedas sin trabajo?

Si no das respuesta reflexionada a estas cuestiones, te quedas en el sinsentido y eres incapaz de una decisión; sigues navegando.

Pero si buscas honestamente respuestas, podrías responder:

1. Precisamente porque pienso en mí, buscaré mi realización como Dios manda, formando una familia, construida en los cimientos del amor verdadero.

2. Si hay conflictos y “no funciona”, contaré con la Gracia que me asiste para enfrentar cualquier desafío. Nunca veré el divorcio como solución.

3. Es todo lo contrario. Disfrutar los deleites de la vida en familia es lo mejor que puede sucedernos.

4. Si me quedo sin trabajo, sin salud, sin juventud, contaré con el apoyo de mi familia y, unidos, creceremos en medio de las posibles tormentas que nos toque enfrentar.

 Comprométete, Rolando. Ama sin miedo y Dios bendecirá abundantemente tus esfuerzos.

Del mismo modo que han dejado de nacer niños por el aborto, han dejado de nacer matrimonios y familias por el individualismo.

¡Comprométete!

Lupita Venegas/Psicóloga

Sign up for free class

It’s easy and free!
Ce Chavez

Ce Chavez

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *